En Cali, una de las ciudades más golpeadas, una joven de 23 años sobrevivió al derrumbe de su vivienda.
Cuatro días después del devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, continúan apareciendo historias de familias afectadas por el desastre. En Cali, una de las ciudades más golpeadas, una joven de 23 años sobrevivió al derrumbe de su vivienda, pero perdió a sus dos hermanas trillizas y a sus padres.
Ana María Saavedra logró salvarse al refugiarse debajo de una mesa de madera maciza cuando el edificio de cuatro pisos en el que vivía colapsó. Los vecinos escucharon sus gritos entre los escombros y pudieron rescatarla poco después. La joven fue trasladada a una clínica, donde permanece internada.
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Sus hermanas, Isabela y Sofía, quedaron atrapadas debajo de una escalera y no lograron sobrevivir. Las tres jóvenes tenían 23 años, eran inseparables y habían estudiado juntas la carrera de mercadeo. Además, habían realizado el último semestre de sus estudios en Francia y, tras regresar a Cali, trabajaban en el mismo sector.
Ana María se recupera tras perder a toda su familia
Ana María fue sometida a una operación por una fractura en la pelvis y permanece bajo atención médica. Su primo, Carlos Augusto Saavedra, contó a la AFP que la joven está consciente y lúcida, aunque recibe acompañamiento psicológico y tiene restringido el uso de las redes sociales. Los médicos estiman que podría volver a caminar en dos o tres semanas.
La tragedia también alcanzó a sus padres, Jairo Hernán Saavedra, de 63 años, y Victoria Caicedo, de 61. Los rescatistas encontraron a la pareja abrazada entre los restos del departamento en el que vivían. Un tío de las jóvenes también murió como consecuencia del derrumbe.
Familiares, amigos y vecinos participaron durante horas en las tareas de búsqueda, con la esperanza de encontrar sobrevivientes. Según relató el primo de las jóvenes, una gran cantidad de personas se movilizó para colaborar con los trabajos de rescate después de que el edificio quedara completamente destruido.
Quienes conocían a la familia los recuerdan por su carácter alegre y por su pasión por la música. Jairo y Victoria eran reconocidos especialmente por su afición por la salsa y por su vínculo con el Deportivo Cali. En la vivienda solían organizar reuniones familiares y encuentros con amigos.
Las tres hermanas también compartían una estrecha relación. “Eran superalegres, eran personas muy felices”, recordó Saavedra, quien destacó que disfrutaban pasar tiempo juntas y compartir con su familia. La música ocupaba un lugar importante en la vida cotidiana de los Saavedra Caycedo.
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Mientras Ana María continúa recuperándose, los trabajos de rescate y remoción de escombros siguen en Cali. Las autoridades mantienen advertencias sobre el riesgo de nuevos derrumbes en construcciones afectadas por el terremoto, mientras familiares y vecinos continúan enfrentando las consecuencias de una tragedia que dejó a una joven como única sobreviviente de su núcleo familiar.
